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¿Qué sabes hacer? Ve, hazlo y muéstraselo a alguien

¿Qué sabes hacer? Ve, hazlo y muéstraselo a alguien

¿Quieres descubrir lo que eres capaz de hacer?

Internet está plagado de gurúes que recomiendan métodos facilísimos para conquistar nuestros sueños, metas u objetivos. En este inmenso mundo de posibilidades, la búsqueda de oportunidades profesionales mucho más provechosas, es parte de lo que la mayoría emprende en la web de nuestros días. De ahí el éxito que redes sociales como Linkedin hoy tiene, porque hay muchas personas queriendo vivir de lo que les gusta y de lo que saben hacer.

El verdadero inconveniente se da cuando no has podido identificar lo que sabes hacer. Es entonces cuando debes encender la señal de STOP y comenzar a mirarte un poco más, para conocerte y saber qué es lo que quieres y puedes hacer.

Harás lo que debas hacer o no harás nada

Ya lo dijo José de San Martín, “serás lo que debas ser o no serás nada”, pero yo me atrevería a cambiar esta frase o a adaptarla a los tiempos que corren, donde las personas vivimos redefiniéndonos de forma constante, en esencia somos los mismos, pero siempre estamos modificándonos a fuerza de la propia voluntad y a fuerza de lo que nos impone el mercado.

En este caso me atrevo a adaptar la frase de San Martín a  un “harás lo que debas hacer o no harás nada”. Probablemente ahora te preguntes qué es lo que debes hacer y créeme, ese es el puntapié inicial para responder mi pregunta principal: ¿qué sabes hacer?

diferenciate del resto

CC Commons by: PICNIC Network

Lo que yo sé hacer

Durante mucho tiempo creí que sólo sabía hacer lo que el promedio de personas hacen. Había sido educada de forma independiente por mis padres, lo que me daba cierta soltura para abastecerme de lo que necesitara aun siendo una jovencita. Si tenía hambre, me cocinaba (o intentaba 😉 ); si tenía que ir a algún lugar, tomaba un autobús, caminaba o utilizaba mi bicicleta y llegaba a destino; y si me aburría escribía.

Con el tiempo fui entendiendo que en realidad no todo el mundo sabía hacer estas tareas que yo consideraba básicas. Por supuesto, millones de personas en todo el mundo saben y disfrutan de cocinarse, ni hablar de todos los seres humanos que a diario viajan solos a algún lugar de su ciudad, pero al momento de escribir, no todos saben lo que hacen. Es allí donde residía mi ventaja, mi valor agregado, aquello que yo sabía hacer y que muchos otros no.

Luego descubrí que de todas formas, pese a haber encontrado algo que sabía hacer y me daba placer realizar, debía esforzarme mucho, dado  que esta actividad no es sencilla y hay otros cientos o miles como yo haciendo lo mismo, que en realidad aunque la totalidad de la humanidad no sepa escribir, muchos sí lo hacen y muy bien, entonces la competencia era más fuerte de lo que creía.

¿Acaso esto logró desanimarme? Para nada. Me concentré en mí. Sabiendo que ahí afuera había muchos haciendo lo mismo que yo, intenté diferenciarme, encontrando mi propio estilo, mi propia forma de ver y explicar las cosas. Entendiendo que un hecho puede tener tantas miradas como personas hay en el mundo y que todas son válidas y dignas de ser conocidas.

En mi caso se trató siempre de la escritura, del arte de redactar un post para un blog, una descripción de producto para una tienda online, un copy o texto publicitario, una reseña turística para una web de viajes o una sinopsis de un film para una página de cine, por mencionar algunas de las opciones a las que accedí sólo por identificar qué es lo que sé hacer.

Y el camino para identificar qué sé hacer siempre ha ido en una misma dirección, hacia dentro. La mirada del otro importa, la opinión que un cliente me devuelve siempre es valorada y muy útil para seguir creciendo, pero cuando me siento frente a una hoja en blanco sólo yo puedo saber qué es lo que siento, qué es lo que me pasa y cuánto tiempo más quiero seguir haciendo esto. Afortunadamente, mi actividad no tiene fecha de vencimiento, al menos yo no se la he puesto aún 🙂

Consiguiendo una oportunidad laboral en tres pasos

La finalidad principal que se esconde detrás de descubrir qué es lo que sabes hacer es una y muy importante: cuando tú descubres lo que sabes y quieres hacer puedes delimitar objetivos más claros a alcanzar, objetivos específicos en los que trabajarás a gusto.

Estos objetivos se pueden conquistar de la forma que cada quien elija, porque todos tenemos métodos y tiempos propios que cumplir. Hoy quiero compartir contigo tres pasos para conseguir crecer profesionalmente gracias a lo que sabes hacer.

comparte lo que haces

CC Commons by: PICNIC Network

Decidir: ve

El primer paso implica tomar la decisión de lanzarte a hacer lo que tú sabes, aquello en lo que eres idóneo, no sólo por los conocimientos que has adquirido, sino también por la experiencia que posees y  la pasión que le imprimes a aquello que llevas a cabo. Al decidir, darás el primer paso hacia la concreción de tu meta profesional. Y por ello a este primer paso lo llamo “ve”, de ir, ir hacia tu objetivo.

Hacer: hazlo

Este es el paso más pragmático, porque es en el que pones todos tus esfuerzos y conocimientos en el hacer, el accionar. Al dar este paso ya estarás más implicado, haciendo lo que sabes hacer, demostrando con ello tus disciplinas, los saberes adquiridos a lo largo del tiempo y el valor agregado que puedes aportarle a todo proyecto.

Compartir: muéstraselo a alguien

Dicen por ahí que el conocimiento sólo sirve si se comparte, pues en este caso, de lo que hablo es del tercer y último paso para poder dar con oportunidades profesionales gracias a lo que sabes hacer y este no es otro que compartir eso que mejor ejecutas con otros.

Cuando muestras a otras personas tus conocimientos aplicados a un hecho o actividad real, es mucho más probable que impactes con mayor fuerza en esos individuos. El blog es un gran ejemplo de ello, en YoMelisa muestro parte de lo que sé hacer y lo comparto con otros, por supuesto, en algunos dejaré una mejor impresión que en otros y de eso se trata, no complacerás o conquistarás a todo el mundo, pero puede que sí a unos cuantos, aumentado así tus posibilidades.

En resumen… Si sabes hacer algo, ve, hazlo y muéstraselo  a alguien, no tienes nada que perder, pero sí mucho que ganar.

Melisa Fernández

Escribo hasta por los codos...

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