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Hater, o cómo el odio puede llevarte al amor de tu vida

Hater app móvil

Hater, o cómo el odio puede llevarte al amor de tu vida

Cuando parecía que todo había sido inventado, llega Hater, aplicación móvil para encontrar pareja, cita, amistad o compañía de la mano del odio.

Como si se tratara de un deporte olímpico nuevo a incluir en las próximas olimpiadas, el odio parece ser una disciplina cada vez más profesionalizada, que ocupa lugar en cada cosa que hacemos y sobre todo, que decimos, principalmente si en el mundillo digital nos encontramos.

En las redes sociales puede verse esto claramente ya desde hace tiempo. Casos paradigmáticos en Argentina como la palta de Nepal de Eugenia “China” Suarez, han disparado una catarata de insultos, ataques y repudio sin igual (sobre todo de sus iguales) que a título de rompehogares o robamaridos y antorcha de lo que una buena mujer debe ser en mano, han disparado sin cesar sus dardos digitales a la actriz.

Este no es el único, porque parece ser que no hay nada más fácil que odiar en internet.

Es suficiente con recorrer las versiones online de los principales medios de comunicación locales o internacionales, para descubrir en los comentarios de cada noticia cuán sencillo es darle click a enviar cuando las palabras destilan odio en la pantalla.

La impunidad del comentario anónimo es brutal, pero incluso muchos son los que con nombre y apellido REAL, con una liviandad impensada, escupen en la cara online de cualquiera sus opiniones.

La libertad de expresión la validamos todos, sólo me pregunto: insultar a alguien a través de redes sociales, enviarle mensajes ofensivos o mediante comentarios en medios de comunicación ¿también es libertad de expresión? Si es así, tengo la sensación de que el costo de estas libertades será más elevado de lo que podemos imaginar.

Hater, a eso venía, es una red social/app móvil lanzada recientemente por el desarrollador Hater Inc. Queda claro, que el sustrato de aplicación y compañía es básicamente el odio y si es en digital mejor, maestro.

Aunque de momento sólo está disponible en versión beta en iOS, la app ya es noticia, porque funciona como una especie de Tinder, pero del odio.

El Tinder del odio

Si en el Tinder que todos conocemos la cosa pasa por reunir personas con gustos afines con el fin, precisamente, de conquistar, ligar, encontrar a alguien para conversar, salir, tener sexo, qué sé yo, lo que dé, en Hater, la filosofía es unir a las personas a través del odio, esto es, reunir a usuarios con odios afines.

¿Se puede tener odios afines con otro? ¡Pero claro!

¿Cómo empezar con Hater?

Lo primero que tenés que hacer para usar Hater es crear una cuenta (con email o utilizando tu perfil de Facebook, porque sí, Facebook siempre garpa).

Después, aceptar los términos, bases y condiciones, es decir, el choclo ese largo de palabras que dicen de qué va el servicio, qué es lo que se puede y qué es lo que no, algo que nunca en la puta vida vas a leer, pero sin embargo, (qué lindo el “pero sin embargo”, es como un pero recarcagado, el super saiyajin de los peros) siempre terminas aceptando.

Finalmente, el paso esencial para usar la app del odio será odiar y no sólo eso, dejar de manifiesto qué es lo que odias, algo así como crear un perfil de odio que te identifique, para poder luego matchear (si no existe aún este verbo, pronto existirá porque la Real Acade es cada vez más fashion)  con personas que tengas idénticos o parecidos odios, lo que decíamos antes, odios afines.

En fin…

Está claro que un porcentaje de lo que somos le corresponde al odio.

Negar la existencia del odio que nos constituye es caretear algo que tarde o temprano nos estalla en las narices: porque ese que estacionó en doble fila, te encerró con el auto mientras ibas en bicicleta, te chocó en la vereda y no te pidió disculpas, el que en la fila del banco se queja por todo y te lo comparte,  el que te apura porque está apurado, el que quiere contagiarte su mal humor, el que te caga los estados en Facebook, el que te jode cada vez que puede de formas impensadas, el día que está nublado y vos que querías ir a la playa, la acidez que no se va, la ampolla que te salió en la punta de la lengua, los que te llaman para ofrecerte lo que no necesitas, los que insisten aunque digas no, el que no te quiere, el que te quiere pero no como vos querés que te quiera, cualquier otro que no seas vos,  vos, todos… podemos desencadenar odio, porque de odio también estamos hechos.

Así es que no, no niego la existencia del odio, ni digo que no esté bien en su justa medida. Sólo me preocupa que el odio sea tanto tanto, que un tipo haya tenido la genial idea de desarrollar una aplicación en base a ello.

Da miedo en qué puede terminar todo esto si el odio sigue copándonos la parada.

Que no nos pase. Que no te pase. Que no me pase.

Melisa Fernández

Escribo hasta por los codos...

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