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Fracasé, fracasé en grande

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Fracasé, fracasé en grande

Fracasé en mi intento de mantener este sitio en pie. Dejé que cayeran uno a uno los ladrillos que use para construirlo. Y ahora, que lo veo semi-desmoronado, todo se aclara para mí. Porque entiendo que tuve que recorrer un largo camino para darme cuenta de que este es mi lugar, al menos, mi hogar online y entonces, yo debería poner dentro de él lo que a mí se me cante y no lo que me dicten las tendencias.

Por un lado, yo escribo como sustento de vida, me gano el pan, como quien dice, redactando, escribiendo lo que otros me piden que escriba. Ese es mi rol o condición de redactora (freelance). Me pagan por hacerlo y lo hago bien, al parecer, porque desde hace más de seis años tengo trabajo de forma ininterrumpida y me siento muy afortunada por ello. He aprendido tanto, pero tanto, que no podría decir más que ¡gracias! A todos los clientes que me eligieron y confiaron tantos proyectos en mí. Esa parte de mi vida, ese rol, lo sigo ejerciendo y no se detuvo por más que de este blog parece que desaparecí.

Por otro lado, yo escribo como forma de vida, en vez de ganarme el pan, le gano a la vida, a la rutina, al día “que se vive y que nunca  se entiende a menos que se escriba”, diría Clarice Lispector, porque sí, yo coincido enteramente con ella “escribir es una maldición, una maldición que salva” y a mí, creo que ya lo dije alguna vez, escribir me ha salvado la vida de tantas maneras, que asumo, nunca dejaré de hacerlo.

Ahora bien, ¿qué tendrá que ver todo esto con el blog? Bueno, que yo me confundí, creé este blog con los cimientos equivocados y por eso, poco a poco, se me fue desmoronando, se me fueron derribando los muros y ahora el paisaje parece desolado, arrasado por el paso del tiempo y la ausencia, mi ausencia en este espacio.

¿En qué fallé? En crear un blog para hablar de cosas que no me importan. En hablarle a personas que en realidad no me interesa que escuchen. En hablar de lo que dicta el mercado y no lo que dicen mis entrañas. Ahí sí, fallé rotundamente.

Sin embargo, por alguna razón, el mundo online parece siempre ser más benigno que el material, ese que es tan tangible y que se roza tan fácil con la yema de los dedos, por ello, acá no necesito construir un nuevo sitio, no parece materia obligatoria anular por completo este dominio, este hosting y esta web creada en WordPress. Porque así como sucede que una persona  quiere empezar de cero pese a tener cientos de moretones que su pasado le hizo, acá pasa  lo mismo, no puedo renunciar a lo que este sitio comenzó siendo, porque es parte de él y borrarlo, sería desmerecer la historia del blog. Así que, empiezo de nuevo, pero no desde cero, con el bagaje que ya tengo, pero con la certeza de que me encamino hacia otro lado.

Mucho va a cambiar por aquí y poco a poco irás viendo cómo este sitio se transforma. A partir de ahora, escribiré y mostraré acá todo lo que brota de mí, más cercano a las entrañas que a los buscadores. No sé si te servirá de mucho para cuestiones prácticas, pero me conformo con que te sirva de inspiración o de reflexión alguno de mis escritos y sino, que tan sólo disfrutes leyéndome. Si es así, no dudes en comentar o compartir lo que ves por acá, ya que, una  vez que le doy click a publicar, esto es un poco de todos.

Fracasar no es tan malo ya verás. Siempre se puede volver a empezar

Ahí vamos…

Melisa Fernández

Escribo hasta por los codos...

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