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Degradé

Degradé

Me volví inmune a tus lágrimas antes de que me confirmaran que eran de cocodrilo.

Puse escudos a tus dichos cuando lo que salía de tu boca dejó de tener sentido.

Me convertí en una atea de vos al saber que mucho de lo que sos no existe.

Inventé excusas a tu necesidad de encuentro.

Le mentí en la cara a tu preocupación cuando me preguntabas si estaba bien.

Reproché en silencio a tu rol porque no lo ejerciste como yo esperaba.

Deshice y rearmé mis expectativas para ajustarlas a lo que vos podías.

Dije hasta cansarme cosas en las que no creía para convencerme de que tenías razón.

Me alejé de personas para no lastimar tu amor propio.

Rompí mis creencias para adaptarlas al mundo en el que vos vivís.

No encajé nunca en él.

No fui suficiente.

No tuve tantas manos para ayudarte como vos querías.

Mis brazos se quedaron cortos para calmarte de tanto vacío.

Me desilusioné de mí por incapaz.

Fallé tantas veces que un día no pude intentar más.

Me perdí.

No supe hacia dónde ir.

Fui a buscarme a un espejo y me encontré agotada.

Moví mis hombros para aliviarlos de tanto peso.

Ahí encontré tu sombra pegada en mi espalda.

Poco a poco fui despegándola.

Primero con respeto.

Después con miedo.

Ahora con rabia.

Mentiría si te dijera que la he soltado del todo.

Todavía no pude.

Todavía no puedo.

Trabajo en ello.

Melisa Fernández

Escribo hasta por los codos...

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