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Relatos

El banco de mierda

Estoy parada frente al banco de mierda desde el que te vi cruzar la avenida hablando por celular. Ese desde el que te clavé los ojos deseando por dentro con todas mis fuerzas que vos me miraras. ¿Te acordás? Vos me viste, sin buscar nada me encontraste y retribuiste a mi sonrisa que, con todos los dientes que traigo en suerte, le daba la bienvenida a tu mirada. Lo que pasó después es historia, una que vos y yo conocemos bien, sólo que de algún modo yo, estoy segura, recuerdo con un lujo de detalles que asusta. Obsesiva que le dicen o simplemente mujer que ama. Te juro que repaso esos detalles almacenados vaya uno a saber en qué lugar de la memoria. Seguramente,...

Estoy parada frente al banco d...

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Algo que puede pasar cuando te rompen el corazón

¿Qué fue? ¿Qué fue ese ruido? Me tembló todo dentro, una brisa helada me recorrido el cuerpo, un escalofrío en sinfín para esperar agazapada la llegada del puñal, que mudo amenazaba con destruirme por completo. Me sentí presa, todavía parece que lo estoy. Fui poco a poco, pasito a pasito, despegándome de las fauces de ese animal que sin piedad metió ambas manos en mi pecho para romper lo único que cabe ahí dentro: el corazón y todo lo que él trae consigo. Me vi en la terrible necesidad de salir corriendo, aún con el corazón hecho trizas en la mano. Descubrí, horas más tarde, que ya otras veces había caminado de esa forma los días de la vida y que entonces, así como alguna vez temblé,...

¿Qué fue? ¿Qué fue ese ...

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¡Sábado!

Son las 22:59 de un sábado de verano en marzo. Amanecí a las 13:44, vi la hora en el celular, me di vuelta y seguí durmiendo. A las 14:23 mi cuerpo necesitó despertar. Tenía dolores, también olores. Los primeros eran peores. No salí de la cama sino hasta las 16:32 cuando mi cuerpo necesitó comer y tomar algo. Antes fui al baño y me miré los ojos, después la cara y más tarde moví la cabeza frente al espejo en clara señal de fastidio con la que soy. Melisa, Melisa… Poco después de las 17:00 estaba sentada en la mesa con mate, galletitas saladas y mermelada frente a mi cara. Comí, tomé, escuché una playlist que pongo cuando no quiero pensar ni sentir y así me...

Son las 22:59 de un sábado de...

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Se siente bah…

Si le respondiera a Facebook el "qué estás pensando" con una de esas respuestas automáticas, después Facebook diría: Melisa se siente bah...

Si le respondiera a Facebook e...

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Te cae la ficha

Cuando te cae la ficha

De vez en cuando te cae la ficha. Es la madrugada, son las 3:15 y vos de repente empezás a gritarle en silencio a la almohada. Es un grito mudo, ahogado, de esos que no emiten sonido pero hacen un ruido tremendo. Lo tremendo es el dolor detrás de ese grito callado. Las lágrimas las sacaste de prepo. Las empujaste desde algún rincón agazapado de tu dolor porque el pecho te decía que necesitaba llorar. Y ante la falta de voluntad de estas, vos las obligaste a salir. Fue un acto de autoritarismo, urgente autoritarismo. Te sentas en la cama al sentir que estás hecha de llanto y mocos. Tratas de respirar, pero el aire no entra por esa nariz congestionada de angustia. Apresuras el paso...

De vez en cuando te cae la fic...

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una de tiros

Una de tiros

  Ella se sienta en la silla ubicada en la punta de la mesa del comedor y respira. Lleva todo el peso de la zona superior de su cuerpo hacia sus brazos apoyados sobre la madera helada de de esa superficie de apoyo. Allí descansa. Con la TV encendida piensa que un poco de distracción le hará bien para salir de su abatimiento mental, cuando se da cuenta que él la observa desde la mesada. Vuelve a tomar aire, pero esta vez ese aire que entra por su nariz arrastra el fastidio de aquel que se sabe vencido por las circunstancias. Exhala por la boca tratando de desinflar ese globo interno que acumula bronca y hastío, pero se da cuenta que no es suficiente. Entonces,...

  Ella se sienta en la...

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rubio castaño ceniza

Escritura creativa III: rubio castaño ceniza

Aquel rubio castaño ceniza siempre había sido el color, aunque de una única marca de tintura. Antonela no sabía cuál y entonces al llegar a la perfumería sólo dijo — Hola, ¿Rubio castaño ceniza? El chico detrás del mostrador levantó la mirada que segundos atrás tenía depositada en la caja registradora —Me llamo Luis, pero si querés llamarme por mi color de pelo, no hay drama— sonrió ampliamente, mientras ella mantenía estrujado el papel que su tía Mirta le había dado para que no se equivocara. Antonela también sonrió. —No, lo que quiero decir es que si tenés esa tintura, digo, ese color. —Claro, claro. Era un chiste nomás, para que sonrías un poco. Igual no te preocupes,  nunca fui bueno para hacer...

Aquel rubio castaño ceniza si...

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Ella habla con ella II

—Mirá, como yo lo veo, tenes dos opciones: seguir compadeciéndote; seguir sintiendo lástima por vos misma y lamentándote todo lo que perdiste, todo lo que cambió tu vida, todo lo que ya no será, lo que ya no tendrás, lo que ya no vivirás; seguir esperando que un milagro suceda; seguir pateando la pelota para afuera, rogando que alguien te saque del lugar en el que estás, que no sabes bien cuál es, pero que no te gusta; seguir preguntándote ¿por qué a vos? Como si vos tuvieras el derecho divino de que no te pasen estas cosas; seguir echándole la culpa a Dios, al universo, al destino, al karma, al chupacabras y a la mar en coche; creer que...

—Mirá, como yo lo veo, tene...

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Vivien Leigh - Scarlett O hara

Ella habla con ella

Ella se recuesta en la cama boca arriba poniendo los ojos en el techo y piensa desde allí cómo decirle esto que desde hace tiempo le late dentro. — ¿Por dónde empiezo?— se pregunta. No sabe, esa es su respuesta. —Quizás sería más fácil improvisar, mirándolo a los ojos— se dice, aunque entiende que esa no es opción para ella, porque ella mirándolo a los ojos se desarma. Entonces, no le queda otra que escribirle. — ¿Y qué le digo?— otra vez se indaga. —Ni idea— duda nuevamente. —Tal vez si comenzara con un “Hola, ¿cómo estás?”, la cosa fluiría sola— Se convence rápidamente de que no, de que nunca fue partidaria de los escritos que inician de ese modo y que no comenzará ahora...

Ella se recuesta en la cama bo...

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