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Cuentos

dos sillas

Dos sillas

  —No, para mí no va a llover. —El pronóstico dice lluvia. —Sí, pero no va a llover, vas a ver. —¡Ay, qué bronca! ¿Quién me manda a mí a invitar a todos acá? —Bueno, no vienen nunca. —Sí, pero si ya se habían puesto todos de acuerdo con ir a lo de la abuela Tita ¿para qué me meto yo y abro esta boca enorme diciendo “si no vengan a casa”? —Bueno che… después de todo, esta fue siempre la elegida para fin de año ¿o no? —Sí, pero eso era antes. Ahora no tenemos por qué seguir sosteniendo eso, el año pasado no lo hicimos ¿por qué ahora tuve que hablar? —Porque quizás sentiste que ya era tiempo. —No, todavía no. Laura entra a la casa y se queda...

  —No, para mí no v...

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desolada

de-sola-da

Llegas a una esquina desolada. El sol hace algunas horas ya cayó y lo que alumbra en el cielo es, nada más y nada menos, que una simple Luna. No está sola esa Luna. Junto a ella hay un gran número de estrellas que te anticipan el calor de mañana. Pero mañana está muy lejos y ahora estás en una esquina desolada, con un amplio descampado en frente, a la espera de un colectivo que no llega. Los autos van. Los autos vienen. Un semáforo en esa esquina hace que los coches paren al ver el rojo y no sabes por qué, pero dentro de ellos ves sólo ojos masculinos. Tragas saliva. Te da miedo. Si existieran campanadas a las 33, habrían...

Llegas a una esquina desolada....

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Él y ella

—“Hoy es un buen día para morir”. Sos vos la que lo decías ¿no? ¿Con vos lo hablé? —Sí. —Era que le decías a tu amiga esa frase y ella se enojaba, te trataba de loca. —Sí. —Ahora lo entiendo. Acá. En esta cama. Con tus piernas y mis piernas desnudas entre las sábanas, sintiéndose sin acariciarse. Este roce y lo que pasó antes. Tu boca que fue totalmente mía hace unos instantes y esta piel tan clara como transparente que me invita, no, me permite acariciarla. Después de lo anterior, este día, hoy, es un buen día para morir. Sus ojos le queman, arden en lágrimas que allí se consumen. Su aparato lagrimal parece estar de paro, porque pese a todos los indicios  que...

—“Hoy es un buen día para...

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22.210

$22.210

Ese día Jorge se despertó más cansado que de costumbre. Dicen que el cuerpo presiente y quizás el suyo, presentía mucho lo que iba a pasarle en pocas horas. Remoloneó en la cama hasta las 06:15 y finalmente, tomó coraje y se levantó. Fue al baño. Luego llenó la pava y la puso a calentar. Tenía frío, pero no podía darse el lujo de prender otra hornalla. Mientras trataba de calentar sus manos frotándolas con fuerza y acercándolas al fuego, sintió detrás los pasos de Elvira, su mujer. Los dos entraban a las 08:00 de la mañana a trabajar. Ella era empleada doméstica. Él, también limpiaba, pero en un club deportivo. Alquilaban una casilla de techo de chapa que al llover ofrecía uno...

Ese día Jorge se despertó m...

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El punto rojo

María se levanta de la cama sin ganas. Hace calor en su habitación. Nunca compró las cortinas oscuras que pueden cortarle el paso, aunque sea un poco, al atrevido sol que todas las mañanas invade el cuarto. Recién inicia su día y ya adivina el fastidio que la jornada le traerá. Apoya sus pies descalzos en el suelo y siente que la calidez del sol ha embriagado incluso hasta el parqué.  Resopla. Mueve la cabeza. Para un lado, para el otro. Se lleva las manos al cuello y sigue haciendo movimientos circulares para sacarse la tensión que el acto de dormir siempre le representa. Se levanta de la cama. Arrastrando los pies camina hasta el baño. Abre la puerta e inmediatamente se...

María se levanta de la cama s...

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superheroína

La araña de Mariana

A Mariana la picó una araña. No fue una gran picadura, pero ella vio el momento exacto en el que la minúscula araña le dejaba una marca en la piel, un poco más arriba de la muñeca. Fue inevitable para Mariana reparar en ese piquete en su brazo. Tenía una pequeña y hasta simpática montañita colorada allí y como un acto reflejo de quien se sabe “picado” por un bichito de esos, se rascó un buen rato, aunque no pícara de veras. Mariana comenzó a imaginar qué hubiese pasado si esa araña le hubiera transmitido, como a Spiderman, súper poderes. Y entonces eligió, como si de gustos de helados se tratara. Eligió un súper poder que esa araña le podría haber...

A Mariana la picó una arañ...

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el mar

04 AM – 08 AM

4 AM y Mario sale de casa abrigado hasta los dientes. Lorena vuelve a la cama, tras despedirlo desde la puerta. Ella espera acostada hasta que su marido le confirme, mensaje de texto mediante, que ya llegó a su destino de trabajo. A las 04:19 finalmente aparece ese mensaje en la pantalla de su celular y Lorena apoya la cabeza en la almohada para volver a conciliar el sueño. 04:30 y Mario, junto a sus cuatro compañeros de tripulación, suben a bordo de la "Santa Teresa", una de las ya emblemáticas lanchitas amarillas del puerto de la ciudad. Lorena logra cerrar sus ojos. No entiende bien porqué, sin embargo, unos minutos después se despierta sobresaltada. Cree que se trata de un mal...

4 AM y Mario sale de casa abri...

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hambre

Julián tiene hambre

  Julián tiene hambre. Apura el séptimo mate caliente que tiene frente a sus narices y traga miseria. Cierra los ojos un instante y al abrirlos contempla como el tímido sol de esa mañana fría de septiembre intenta colarse poco a poco por los resquicios que quedan sanos del ventiluz de la cocina. Y ve como esos débiles rayos de sol bañan el mate que el rodea con sus manos y así se dibuja en el aire la silueta del humo que emana de esa yerba recién mojada por el agua caliente. Julián tiene hambre, pero se detiene un instante y piensa que no es solo la plata la que no alcanza en esa casa, ni siquiera el sol que llega hasta...

  Julián tiene hambre. ...

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