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Antes de partir o la filosofía del aquí y ahora

Antes de partir

Antes de partir o la filosofía del aquí y ahora

Cuando todo parece hablar de muerte, sólo queda vivir…

Dos actores archimegarecontrare conocidos. Morgan y Jack, Freeman y Nicholson respectivamente. Ambos ya instalados en el maisntream cinéfilo. Ambos actores consagrados, ya entrados en años (¿?), que eligen los proyectos en los que trabajan. La película entonces se hace sola. Un guion promedio sería una papa para este dúo. Con esa premisa ve la luz un film llamado The Bucket List – Ahora o Nunca – Antes de Partir (dependiendo el país donde la mires).

La historia sigue a Carter Chambers (Freeman), un joven a quien su profesor de filosofía en el primer año en la universidad le dice que elabore una “lista de deseos”, algo así como un recuento de todo lo que desea hacer en la vida antes de irse de ella. Esto, como el preludio a todo lo que ocurrirá después, porque después Chambers se pasa 46 años trabajando como mecánico de automóviles, criando hijos y siendo marido de una misma mujer. Sin embargo, tiene presente esa lista, claro que sí, la tiene presente de vez en cuando mientras trabaja debajo de algún coche, como quien repasa el listado de víveres que tiene que comprar en el supermercado ¿cuántas “nola” tendrá el protagonista de esta historia? ¿Cuántas “late” habrá tachado de allí?

Entretanto, Edward Cole (Nicholson) un multimillonario para quien los listados son sinónimo de números ordenados de mayor a menor, se pasa la vida construyendo su propio imperio, imperio que tal vez no llegue nunca a disfrutar, si seguimos de cerca lo que ocurre en la película.

Y lo que ocurre es que Carter y Edward coinciden en un mismo hospital donde reciben tratamiento por una enfermedad terminal que los mantiene al borde de la muerte.

Así, al compartir la habitación el tiempo es mucho para hablar y repasar ese listado de cosas pendientes, allí donde el fin de la vida es denominador común para los dos, este par se embarca en la cosa más difícil de todas: vivir todo lo que siempre quisieron vivir, ser quienes vinieron a ser, cumplir sus deseos.

Lo que sigue es el grueso de la película, los dos viejecitos viviendo las experiencias que habían querido atravesar durante toda su existencia y descubriendo otras que ni siquiera sabían que querían cumplir.

El argumento es quizá de los más simples de la historia de las películas: ¿qué harías hoy si te fueras a morir mañana? Decime si alguna vez te etiquetaron en publicaciones de esta clase, allá por los inicios de Facebook; o si ahora, hace poco, te compartieron un video de este tipo a través de WhatsApp; o si leíste por ahí, al pasar, esta frase en Instagram “Y si no es ahora ¿cuándo?”.

Y si no es ahora¿ cuándo?

Y yo me pregunto con letras claras y tal vez esto te llegue de alguna manera más precisa, te increpe de forma más directa: y si no es ahora ¿cuándo? ¿eh?

Con esta pregunta se podrían escribir miles de historias. La tuya, la mía, la del vecino. Porque todos somos culpables de este terrible pecado de dar por sentado los días que nos quedan de vida, las oportunidades que tendremos de hacer o experimentar tal o cual cosa, somos fanáticos del ‘dejar para después’, del ‘todavía hay tiempo’, del ‘mañana arranco’.

No te confundas que no vengo a inyectarte ninguna dosis de autoayuda-couching-elartedelavida ni nada que se le parezca, porque no soy la indicada, no soy esa chica.

Pero mientras sonaban de fondo las voces dobladas al español de Freeman y Nicholson en esa película que ya hasta el hartazgo han pasado en la TV, pensé en todo esto que te digo: que el argumento es simplón, sí, pero que es tal vez la pregunta filosófica más importante de todas, la que habla del aquí y del ahora, la que nos susurra todos los días en el oído “ey, fíjate que no estás viviendo”, “che, mirá que te estás quedando donde no querés”, “ey vos, date cuenta que no estás siendo vos”, “Cuchame una cosita, si no es ahora ¿cuando?”.

No sé, puede que esta sea la filosofía más berretísima de la historia, pero puede que no. Más allá de todo, quería preguntarte esto, para preguntármelo también a mí.

 

 

Foto: Jack Nicholson y Morgan Freeman en Antes de Partir.

Melisa Fernández

Escribo hasta por los codos...

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