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A papá

A papá

Tu brazo era el remanso.

Ahí sentada junto a vos en el sillón

nada malo podría pasar.

Mi cabeza reposada en tu hombro

las palabras que brotaban en paz

nadie las apuraba

no hacía falta.

Porque lo dicho eran los hechos.

Lo concreto: vos  y yo

nuestro encuentro irremediable.

¿Cómo es la vida sin eso?

Tu fantasma flotando en tu casa

la camisa que ya no te viste

tu brazo que ya no abraza

el encuentro que ya no sucede

todos los “ya no” que duelen

¿Qué queda?

Lo que nos dijimos una y otra vez,

aun sin hablar.

 

Melisa Fernández

Escribo hasta por los codos...

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